jueves, 3 de agosto de 2017

La encuerada de Avandaro


Hablar del Festival de rock y ruedas de Avandaro en 1971, es ya de por si un manojo de curiosidades e información para los amantes del rock mexicano, es un tema del que parten casi todos los historiadores contemporáneos el análisis de las expresiones juveniles en México.

Se habla de tantas cosas del festival, pero yo quiero hablar de uno de los mitos contundentes del festival que me lleva a muchas conclusiones y que es el alma del rock al que tanto amamos, este episodio definitivamente es la representación de los momentos claves de quienes están ahí o que siguen en lo que eran los fanzines, o en su momento aquellos pocos programas en AM o más para acá las revistas a color y ahora el internet que contiene tantas verdades a medias.

La primera foto muestra a Alma Rosa González López, de 16 años, una chica que llamo la atención del fotógrafo porque comenzó a bailar a la luz de un reflector encima de un camión, con varios chicos que veían atónitos la cadera contoneante de la chica, quien además estaba metida en la música  y quien se dejó llevar por esta idea Jipiteca de mostrar la desnudez sin ningún pudor y exactamente en el mejor lugar en donde dejarse llevar por esta idea, muy al principio los jóvenes alrededor solo se dedicaban a ver, de pronto, esta chica comenzó de la nada a jugar con su camiseta blanca, la cual sensualmente de pronto dejaba ver el adolescente abdomen plano, joven, sensual, a lo que los jóvenes comenzaron a reaccionar, pues comenzaron a incitar a la chica a que llegara a más, hasta que así lo hizo, de la nada, la joven se deshizo de su playera blanca y dejo mostrar su torso desnudo, únicamente con una pequeña banda de lazo en su cabeza, que detenía su cabellera clara y lacia así de la nada se cambiaba la historia en México, en pleno concierto de rock se notaban los senos de una chica a desnudo, provocando a todos los jóvenes que estaban a su alrededor, pero que cabe acotar, nadie molesto, sencillamente la veían, le gritaban, pero en ningún momento ninguno se pasó de listo, la canción seguía sonando Alma Rosa seguía bailando y le comenzaron a gritar “pelos, pelos…” lo que significaba que querían que se quitara los pantalones, a lo que muy prendida accedió, quedando en un camión con un calzón rojo con el torso desnudo y el movimiento hippie a todo lo que daba. De pronto de la nada, sencillamente desapareció y de aquí es de donde se desatan miles de mitos acerca de la “Encuerada de Avándaro”.

En esta primera foto que esta al tope de la nota, Alma jamás sabría que sería un icono de la contracultura mexicana y que además seria causante de más represión al rock, a los movimientos juveniles etc.

De las cosas míticas comienzan por una portada del semanario “Alarma” que muestra a la supuesta “Encuerada de Avándaro”, que no es más que un montaje de la misma revista, con otra chica que modelaba en revistas para caballeros y que aparecía con jóvenes que supuestamente estaban en el festival, pero lógicamente la iluminación, la toma de la foto entre otras cosas denotan que esa foto no es la del momento de la toma.



Una de los segundos grandes mitos, es aquella entrevista en la Revista Piedra rodante, en donde se conoce que Alma Rosa González López, es la chica que se quita la playera y el pantalón durante el festival, una entrevista realizada en 1971, en donde se expone a una chica que le gustaba la droga y que no le temía al sexo, cosa que la hacía aún más exponenciada, pues se convertía en una especie de estereotipo para cualquier joven en los setentas, pues uno de los grandes tabúes era la sexualidad, por ello desde el 71 hasta el 2000 esta fue la versión que prevaleció acerca de la “Encuerada de Avándaro”.

Fue en 2007 cuando Federico Rubli, destapo la caja de pandora y relato otra historia completamente diferente, en donde lo primero que pasaba era que mientras tocaba en el escenario principal la División del Norte, una chica que se había despojado de su pantalón y portaba solo unas pantaletas rojas y que se encontraba en un camión a la derecha del escenario, que se encontraba bailando, con su piel morena y su cabellera larga, atada con una cinta al mero estilo Hippie y que de pronto dejaba ver atraves de su camiseta, que por cierto era de hombre, su torso desnudo y de pronto salían los senos de la chica, haciendo un maravilloso show para los que estaban cerca.

Llego el momento en que la chica se despojo de su camisa, dejando su cuerpo desnudo, metida en la música, mostrando su cuerpo tal y como lo indicaba la ideología hippie de aquella época, sin pudor, sin problema.

De pronto personal de la producción pidió a la chica que bajara del camión, se vistiera y jamás se volvería a saber de ella.

En el 2001 Oscar Sarquiz, musicólogo y periodista especialista en rock mexicano, desmiente la versión de la Piedra rodante acerca de la identidad de la conocida “Encuerada de Avandaro”, lo que reabre la necesidad de saber quién es esta chica.

Es hasta el 2007 en que Federico Rubli descubre en el archivo general de la nación, un acta de detención del día 25 de Septiembre d 1971 de la chica Laura Patricia Rodríguez González Alcocer, originaria de Guadalajara y que fue detenida según el expediente policíaco por exceso de drogas, prostitución, ideología contraria a nuestra sociedad y posible desviación mental.



Nadie la ha encontrado, no se sabe quién la saco de la comandancia, se supo que la detención se llevó a cabo en la zona rosa en la ciudad de México, pero nunca más se supo de ella.


Si hoy en el 2017 viviera tendría 64 años, tal vez ni siquiera sepa lo que representa a nivel contracultural en México, un símbolo de tantas cosas, que a lo mejor ni siquiera recuerda o que más bien no quiere recordar, no lo sabemos y quizá nunca lo sepamos, aunque sigue vigente la búsqueda. 

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