martes, 31 de octubre de 2017

La historia del rock mexicano Parte 2 (Los hoyos funkies)



La única forma de sobrevivir era en lo que se denominó “Hoyo funkie” que eran espacios clandestinos, fuera de la legislación del Distrito Federal, bodegas, estacionamientos, rastros, garajes, en zonas como Naucalpan, Tlalnepantla, Ecatepec, Nezahualcoyotl, Chimalhuacan entre otros lares. Los conciertos eran medianamente organizados, no existía control sobre la entrada, el uso de drogas, proliferaba la violencia, pues el pandillerismo en la zona era frecuente, rara vez se veía a mujeres en estos conciertos, no había producción, la electricidad era robada de los postes de luz, no había sindicatos, ni gremios que protegieran los derechos de los músicos.
Los discos se distribuían de forma clandestina y subterránea, era muy casual la piratería por necesidad y falta de distribución, los grupos tenían que hacerlo todo, eran casi nulas las compañías discográficas que se atrevían a apoyar a estos grupos.
Así fue desde 1971 hasta 1983, cuando varios factores comienzan a unirse y a dar pie a un primer indicio de organización de la música de rock en México, por un lado nace Botellita de Jerez, una banda que además de comenzar a componer en español, cuestión que no era frecuente en el medio, invierte en un local en donde montan una cafetería en donde presentar bandas de rock mexicano, de todo género, con solo dos condiciones que venían implícitas en el contrato para poder presentarse en el lugar:
1.- “Toda banda que se presente a tocar en Rockotitlán, el lugar del rock, deberá interpretar sus canciones en español, a menos de que sea Javier Batiz, él es único personaje que lo podrá hacer en ingles”
2.- “Las canciones que serán interpretadas mientras se esté en el escenario de Rockotitlán, el lugar del rock, deberán ser originales de alguno o todos los miembros de la banda, estará determinantemente prohibido tocar covers o no contar con el permiso explícito del autor de la canción”.
Esto molesto a muchos compañeros músicos del gremio, de hecho, muchos pensaron que era una especie de burla que hacían los músicos que abrían el lugar hacia la jerarquía de las bandas, aunque en realidad esto fomento que grupos que ya tenían algunos años tocando en inglés y que de hecho sus nombres estaban en inglés, cambiaran al español, teniendo así un movimiento en pro al uso del idioma en este género musical heredado del mundo anglosajón que comenzaba a tener una identidad propia.
Aquí un ejemplo de algunos grupos que hicieron este cambio entre 1983 y 1985:
•             Dangerous Rytmh – Ritmo peligroso
•             Three Souls in my mind – El Tri
•             The green hay spies – Sombrero verde
•             Kenny and the electrics – Kenny y los eléctricos
Este recinto, conocido como Rockotitlán, comienza a quitar el medio de muchos empresarios que comienzan a emular lo que se hacía en este lugar y comienzan a abrir nuevos espacios para las bandas, comienza un movimiento de jóvenes con otras ideas, con música nueva, evidentemente con la influencia de quienes en esos momentos eran los consagrados del rock nacional que poco a poco se preparaban para entrar a su mejor momento y fue en el año de 1985 en donde se graban materiales discográficos que simplemente consolidad un esfuerzo por mantener este movimiento vigente, así es como nace el sello comrock, que comienza a grabar bandas entre ellas el Tri, que surge de un pleito entre Alex Lora y Charlie Hauptvogel y que desintegra a Three souls in my mind, por lo menos con esa alineación, Lora, toma el apodo que el público utilizaba al referirse a ellos.
El TRI y remata con el nombre del disco que se llamó “Simplemente”, a lo que se leía “simplemente el tri”, con lo que se abrió paso a una nueva época en el rock nacional. En julio de ese año en Londres, Bob Geldof, reunía a más de 50 bandas de rock de la talla de U2, Queen, The Who, Rolling Stones, Ozzy Osbourne, entre otros, para recaudar fondos para los países Etiopia y Somalia, que cruzaban por una fuerte hambruna gracias a la sequía y a la explotación de políticos sin escrúpulos que dirigían aquellos países, una trasmisión televisiva sin precedentes, con más de 30 millones de personas en el mundo viendo este suceso, años después, Bob Geldof, el promotor de este evento, fue nominado al premio nobel de la paz por la recaudación de más de 100 millones de dólares para los países africanos.
En México sin embargo, se luchaba por espacios mínimos en el radio, en la tele sencillamente no existía el rock, nadie se atrevía a retar al gobierno presentando lo que estaba prohibido, aunque unos meses después, en septiembre de 1985 un terremoto de 8.1 grados Richter, sacude a la ciudad de México, dejando miles de damnificados con una omisión de más de una semana del Gobierno Federal, quien brillo por su ausencia, logrando así que la sociedad civil se movilizara, organizara y librara toda la problemática que se sucita después de este hecho.
Por la noche una réplica del terremoto sacude lo que aún estaba sin caer provocando una de las peores catástrofes en la ciudad.
Uno de los fallecidos es Rockdrigo González, un cantautor que era emblema de un movimiento subterráneo al que denominaron “rupestre”, músicos que buscaban hacer música minimalista con pocos instrumentos y con mucho valor lirico, lo que Rockdrigo hacía de una manera subliminal.
El músico muere instantáneamente al desplomarse su edificio en la colonia Roma, lo que deja un legado para todos los que conocieron su música.
Con esta falta de presencia del Gobierno, las organizaciones civiles comenzaron a tomar acción de la ciudad, se organizaron y comenzaron a trabajar, aquí es precisamente la oportunidad de los músicos jóvenes como Maldita Vecindad para entrar en acción, pues literalmente tomaron como plataforma la calle para llevar su música y hacer un poco más relajada, la tensión de quienes ayudaban a levantar la ciudad.
Se abrieron los espacios públicos para las manifestaciones artísticas, los parques, los camellones, los kioskos y cualquier lugar que tuviera luz eléctrica era un buen escenario para llevar la música, con este hecho la ideología de esta contra cultura comienza a gestarse, la identidad del rock mexicano tenía un gran referente en una lucha social de unión y solidaridad.
En el mundo grupos en español como Hombres G de España, Enanitos Verdes, Soda Stereo o GIT de Argentina, comenzaron a llegar a las discográficas, logrando que la radio programara música en español, lo que provoco una buena respuesta entre el público que veía con gran agrado que el rock comenzara a tener auge, por lo que surge un movimiento provocado por la mercadotecnia de las disqueras “Rock en tu idioma”, que comenzó a traer a los grupos de estos países y presentarlos en los pocos lugares que estaban naciendo para el rock, de alguna forma, este hecho, comenzó a hacer voltear a algunos medios que cubrían estos conciertos y comenzó a abrirse un canal importante para las bandas en México.
Fue por medio de Soda Stereo, que la disquera BMG Ariola, comienza con una búsqueda de rock mexicano, pues el público veía bien a las bandas de Argentina o España, pero estaban dispuestos a comprar bandas mexicanas, lo que puso el radar en estas compañías y fue así como descubren a Caifanes, una banda de jóvenes mexicanos que ya tenían trayectoria desde 1982, con diferentes formas de abrirse camino, con sus propios medios, logrando poco en realidad, pero gracias a la presión que ejercía el público y las mismas bandas internacionales, fue que las disqueras abrieron un espacio para el rock mexicano.

Durante estos años se comenzaba a notar un cambio, comenzaban a abrirse nuevos medios, más casas discográficas comenzaban a voltear hacia otras bandas, es el caso de la Banda Bostik, una banda que provenía de los barrios en las inmediaciones del Estado de México, que comienzan a escribir canciones con mucha crudeza, hablando de una realidad de pobreza, falta de oportunidad y centralismo, lo que pasaba en la zona conurbada al distrito federal, canciones que no tenían ninguna censura explicita y es en 1987 cuando el sello pentagrama se atreve a grabarlos y editar el disco “Abran esa puerta”, con ritmos parecidos al blues, con el funk y fuertes interpretaciones.
Los mismos integrantes del grupo eran quienes hacían la promoción y buscaban espacios para tocar o en los medios, literal la banda se esperaba fuera de las emisoras de radio, durante horas a esperar a los locutores, hasta que por fin una tarde, Fernanda Tapia, quien conducía un programa juvenil en Núcleo Radio Mil, atendió al grupo y recibió el disco prometiendo que lo escucharía.
A la semana siguiente, el grupo regreso para saber qué había pasado con la conductora y después de horas fuera del edificio, al fin salió, respondió sorprendida por la música y por el atrevimiento de las canciones y les menciono los problemas del uso del lenguaje con su música, a lo que argumentaron que así era como hablaban los jóvenes, con cierta condescendencia, Tapia, accedió y los programo una sola vez, un día después de haber transmitido la canción, la radiodifusora bloqueo todos los teléfonos, pues el público no dejaba de hacer llamadas al respecto de la banda.
Muy similar el caso en Tijuana, de una banda de punk, que apenas comenzaba y con una estación de corte juvenil que promovía entre los jóvenes que llevaran su material musical, pues al ser una emisora nueva, estaban abiertos a las propuestas, a este llamado acudió el joven Julio Tamayo, quien tenía una banda de punk, la forma de vestir de los muchachos era demasiado estrafalaria, cabellos parados y de colores, aretes, chamarras, botas militares, una tendencia que venía desde los años 70 de Inglaterra, fue así que al llegar a la emisora, los recibe un conductor que tenía 72 años de edad, los recibió de una manera cortes e ingenua, les pregunto asombrado por su forma de vestir sin emitir juicio alguno, fue así como se presentó en la radio por primera vez al grupo Especimen, a lo que la respuesta también fue inesperada, pues los teléfonos no dejaron de sonar en 3 días, a lo que el director opto por ofrecer a los jóvenes, en ser los portavoces del rock en la zona y llevar a las bandas de todo el estado.
Todos estos hechos comenzaron a impactar en la sociedad, había cada vez más movimiento, más bandas, más industria, a la televisión no le quedo mucho remedio y a regaña dientes presentaba a algunos grupos, los conductores de televisión de una forma grosera siempre se disculpaban ante el público, al presentar a las bandas de rock.

Caifanes se presenta como banda abridora de Miguel Rios, en uno de los primeros conciertos masivos que se llevan a cabo en la ciudad de México, con miles de omisiones logísticas pero con una convocatoria impresionante, la plaza de toros queda repleta en su totalidad aun con gente que no adquirió boleto y se quedó fuera, el fenómeno ya no se podía esconder. 

Historia del rock mexicano parte 1 ( Los inicios)



El rock en el mundo comienza cuando Bill Haley comienza a utilizar un modo distorsionado de una secuencia en la guitarra a la que le denominan “Riff” con una canción escrita por Max Freedman y James Myers en 1952, aunque la versión más conocida es la de Haley que se publica el 14 de Abril de 1954.

En 1956 la actriz Gloria Ríos, graba una versión en español de este tema, al que se le conoce como “El relojito”, que tropicalizaba la música de Haley con orquesta y guitarra, logrando un sonido único para su tiempo, este hecho se considera como el nacimiento del rock mexicano. Durante este mismo año, la canción hizo que varias orquestas comenzaran a emular música de los Estados Unidos adaptándola a un sonido propio en Español y los primeros grupos que se dieron a conocer eran Los Black Jeans, Los camisas negras, Pepe y sus locos quienes después se conocieron como Locos del Ritmo y los teen tops quienes tenían como vocalista a Enrique Guzmán.

La primera grabación de rock mexicano fue del grupo Black Jeans, en donde cantaba Cesar Costa, en un formato que se conocía como single, en donde venía una sola canción por lado del disco, esto en 1960, unos meses más tarde, Los rebeldes del rock en donde Jonhy Laboriel era la voz principal, grabaron un disco completo al que titularon “Los Rebeldes del rock” siendo considerado el primer disco del rock nacional editado en Abril de 1960.

A la radio entro a programación el tema “Hiedra venenosa”, abriendo los medios a la juventud que buscaba nueva música, en la que la temática era universitaria aspiracional al estilo de vida norteamericana.

A su vez ese mismo año los sencillos “el rock de la cárcel” un cover de una canción en ingles que interpretan Los Teen Tops y “Yo no soy un rebelde” de Los locos del ritmo, esta canción considerada el primer sencillo de rock mexicano original, pues la letra y la música era de Rafael Acosta y de Chucho González.

A partir de este año los medios en la ciudad de México, se volcaron por este ritmo, lo que hizo que proliferará el gusto por el género y por hacer grupos, cuestión que estaba complicada, pues los instrumentos musicales eran caros y difíciles de obtener, además de que muchos de los músicos eran estudiantes de alguna otra carrera universitaria que tocaban de manera autodidacta.
A finales del año 1960 en el catálogo de las casas que vendían discos ya tenían más de 40 títulos de rock mexicano, que venían de otras ciudades como Tijuana, Sonora, Guadalajara, Reynosa entre otras.

Los cantantes comenzaron a tener auge entre la juventud y es por ello que las compañías discográficas comienzan a apostar por los solistas y contratan a personajes como Alberto Vázquez, Cesar Costa, Enrique Guzmán, Angélica María, Johnny Laboriel entre otros, lo que dio un vuelco al rock durante los años de 1965 a 1969.

Esta separación de cantantes comenzó con las primeras disputas ideológicas, no nada más entre los grupos, si no con el público, quienes tomaban en cuenta a los solistas como traidores o como estrellas, dependiendo de la perspectiva de cada uno.

Las bandas siguieron haciendo discos sin sus cantantes y el movimiento siguió creciendo, si había apoyo de los medios, se filmaban películas pensadas en los jóvenes, había mucha presencia en la televisión y había una plataforma que hacía que los músicos cada vez fueran mejores, las bandas tenían más influencias mucho más diversas y este fue el caso Javier Batíz, quien tenía influencia de rythm and blues, un sonido más afroantillano que combinado con “riffs” de rock y el alma latina, daban un sonido muy peculiar, que al final hiciera mundial el alumno de Batíz, el músico mexicano conocido mundialmente Carlos Santana.

El movimiento estudiantil de 1968 es un parte aguas per se de la historia de México y el rock marca aquí s clara tendencia, al darle una identidad a la propuesta mexicana a partir del resultado de aquella noche del 2 de Octubre, en la Plaza de Tlatelolco, en donde el ejército acribillo a jóvenes reprimiendo así cualquier manifestación, aunque fuera cultural, que estuviera dirigida por jóvenes, lo que marco la línea ideológica y la idiosincrasia de un movimiento musical y cultural.

Los medios siguieron difundiendo rock con mayor mesura, pues después de este hecho, muchas bandas comenzaron un movimiento más apegado al movimiento “Hippie”, al que José Agustín denominara como “Jipiteca”, un sincretismo de ideologías de varios artistas anglosajones, que llevaban la música a ser interpretada en Ingles, esto para contrarrestar o esconder un poco la protesta que llevaba la construcción de esta música, a este movimiento se le conoce como “Onda chicana” en donde bandas como Tinta Blanca, Dug Dugs, La revolución de Emiliano Zapata, Javier Batíz entre otros mezclaban música con una serie de pensamiento crítico y que hacia tomar interés al público que seguía cada vez más fuerte.

Javier Batíz comenzó también a dirigirse al público de una forma más “agresiva”, lo que de pronto hacia el movimiento más contestatario que la primer generación que era más complaciente con el sistema político represor mexicano.

En 1968 gracias a esta influencia de Javier Batíz, nace una banda en la colonia del Valle, una zona de clase media de la Ciudad de México, en donde 3 chicos que tocaban en una estudiantina en un colegio católico, deciden llevar al extremo esta forma de Javier Batíz, en cuanto a la dinámica de provocación al público, así nace Three Souls in my mind, integrada por Charlie Hauptvogel, Ernesto de León y Alejandro Lora, quienes por su juventud y su arriesgue llamaban la atención de los jóvenes, en principio por su forma de hacer sus shows,  el grupo era conocido por ser mal hablados, había frases como “vamos a ver al flaquito rockero decir groserías” que hacían referencia a los Three Souls in my mind, quienes de la misma forma cantaban canciones originales en Ingles.

En 1971 en una iniciativa de jóvenes productores de televisión mexicana entre los que se encontraban Justino Compean, Eduardo y Alfonso López Negrete, Luis de Llano quien grabaría el evento y lo transmitiría a Telesistema mexicano, comienzan a organizar una noche mexicana, en donde proponían un concierto y una carrera de autos, buscaron a muchos empresarios, funcionarios y gobernadores que no se arriesgaban a hacer un evento así y menos, después de la represión que se dieran en ese mismo año en lo que se conoció como “El Halconazo”, por ende eras difícil enfrentar a la consigna del presidente Gustavo Díaz Ordaz de reprimir toda agrupación juvenil y que además incluyera a la música de la onda chicana.

Carlos Hank González quien se desempeñaba como gobernador del Estado de México, fue quien les concedió el permiso en la zona de Avándaro, en donde se implementaría una pista de carreras para los coches y un pequeño escenario para los grupos de rock.

El evento al final se denominó “Festival de rock y ruedas de Avándaro”, se llevaría a cabo el 11 y 12 de septiembre de 1971, el cual se difundió en los medios y en las escuelas.

En medio de la ola Hippie del mundo, la noche del 10 de Septiembre, los chicos de la producción fueron a dormir, después de haber trabajado en la pista, el escenario y cuestiones logísticas del evento, las cuales aún no estaban dominadas, pues los eventos masivos en el país no existían, por lo que estos jóvenes intuyeron lo que se requería para un Festival como este. Precisamente un año antes en los Estados Unidos, se había realizado en la zona de Woodstock, un festival musical enteramente hippie, un evento del que la juventud sabia, por las revistas y la información que llegaba en aquel momento relativa al quehacer de las bandas de rock, el gobierno mexicano reclamo al gobernador Hank González por haber permitido llevar a cabo un evento así, por lo que puso en alerta a militares y fuerza pública para estar pendientes del desarrollo del evento, alrededor de las 5 de la mañana del 11 de Septiembre, Armando Molina, quien fungía como responsable de las bandas invitadas, fue despertado de su remolque por su padre, quien le decía con sorpresa que tomara acción, porque durante la noche había llegado mucha más gente de la que pensaban, cual fue la sorpresa de Molina, que al asomarse por el escenario, se podía calcular una afluencia mayor a los 50 mil jóvenes, armando sus casas de campaña, con banderas y el símbolo de amor y paz, ahora si como decía el escritor José Agustín, se podía hablar de una cultura Jipiteca.

Conforme iba amaneciendo la gente no dejaba de llegar a la población de Avándaro, a medio día, se decidió cancelar la carrera de autos y se dispuso a presentar a los grupos, en donde El Ritual, La revolución de Emiliano Zapata, Tinta Blanca, Love Army, El epilogo entre otros comenzaron a amenizar el momento, que se convirtió en una reunión histórica, que hasta el momento no se ha superado en ningún otro festival, con la asistencia estimada de más de 300 mil jóvenes unidos por la música.

El gobierno vigilo de cerca cada momento de la tertulia, cada que pasaba un helicóptero, la gente gritaba improperios y hacia señas obscenas, en señal de inconformidad, por la actitud represiva y autoritaria del gobierno, pero con un comportamiento ejemplar y solidario, en donde a pesar de la organización tan escueta, hubo saldo blanco, no hubo problemas de violencia y se convivió de una forma tan civilizada, jamás antes vista.

Para Three Souls in my mind, fue su momento, pues subieron al escenario un par de veces, para “rellenar” espacios, pero fue aprovechado por la banda para llevar su música a un nivel masivo, en donde Alejandro Lora aprovecho y afino su peculiar forma de provocación, ante un público jamás antes reunido, lo que despunto su carrera a pesar de la consecuencia del festival.
Javier Batiz fue uno de los grandes ausentes de este festival.

La historia se marcó para este momento, cuando la estación de la Universidad, Radio UNAM, siendo uno de los medios que cubría el evento, transmitiendo en vivo, lógicamente monitoreado por el gobierno federal, daba pie a la siguiente banda, Peace and Love, quien es considerado como el momento ambivalente de la contracultura popular mexicana, pues por un lado representa ese momento de unión entre la música, los jóvenes y la conciencia social y política de un país autoritario y reprimido y por otro representa el oscurantismo y la estigmatización del movimiento de rock.

La última canción de la banda estaba siendo anunciada por el vocalista Felipe Maldonado, de origen tijuanense y que seguía al aire por medio de la radio, pues hasta ese momento no había ningún motivo por que cancelar la transmisión, con el gobierno de Luis Echeverría bastante atento a lo que pasaba en el Festival.

La historia cambio en una canción que se interpretó en 10 minutos, antes casi medio millón de personas reunidas, al calor del rock y del disfrute, una de las primeras canciones que la banda Peace and Love interpretara, en Ingles, era una referencia a una consigna anglosajona que decía “We got the power” ( tenemos el poder ), lo que al aire en la transmisión de radio que hacia Radio UNAM, por primera vez Felipe Maldonado implementa para que la gente cante, el hacer el coro en español, “Tenemos el poder”, por lo que comenzó a sobre volar un helicóptero militar sobre la zona de Avándaro, intimidando a todos los asistentes que respondían con gritos más fuertes del coro y con improperios y groserías, a lo que la banda seguía incitando al coro de medio millón de jóvenes a cantar cada vez más fuerte y fue cuando a Felipe con la excitación del momento se le salió la frase “Que chingue a su madre al que no cante”, a lo que la reacción inmediata fue la suspensión de la transmisión radial y lo que provocaría todo lo contrario a lo que el mismo músico promulgaría al final de su presentación en donde textualmente decía “Este festival ha sido un ejemplo de la fuerza y la organización de nuestros jóvenes, es por ello que no será el único, estoy seguro de que habrá otros…”
Otro hecho mediático que fue uno de los grandes pretextos del gobierno para hacer un movimiento de desaparición del rock, fue el de la “Encuerada de Avándaro”, una chica, de aproximadamente 17 años que estaba bailando con la música, sin molestar a nadie, enfocada en ella y su libertad, se sintió en confianza de quitarse la blusa, pues una parte importante de la ideología hippie, era precisamente la de la libertad sexual, a lo que sin escrúpulos se censuró hasta el cansancio, se publicó en los periódicos que era un exceso de libertinaje y que el estado mexicano no podía tolerar este tipo de actos.

En el momento de terminar el festival, el rock fue perseguido, en la ciudad de México, el regente Ernesto Uruchurtu, a quien la prensa daba el mote de “El regente de hierro”, fue el encargado de hacer operativos por toda la ciudad buscando rock, en cafeterías, en centros nocturnos, en fiestas privadas, en donde fuera la policía bajo el argumento del código del Distrito Federal, quedaban prohibidas las reuniones “Multitudinarias” de jóvenes, dando por entendido que la reunión de más de 3 jóvenes ya era considerada “multitud”.

Javier Batiz, comenta en entrevista, que literal se les quito toda fuente de trabajo a quienes creían que el rock comenzaría a desarrollarse como industria y a quienes tenían la esperanza de comenzar a igualar movimientos como los había en Inglaterra o en Estados Unidos.


“En 1973 yo me retire del rock, porque de principio para llegar al concierto que daría con la banda con la que tocaba, aborde un taxi sobre la avenida Revolución en la ciudad de México, el conductor al verme con mis aretes, mi cabello y mi chamarra, pregunto que si yo era rockero, a lo que conteste afirmativamente, así sin más, me saco a golpes y empujones de su taxi, un datsun, de esos cuadrados y así en plena avenida me golpeo, solo por el hecho de ser rockero. Más tarde, esa misma noche, cerca de la zona rosa, donde tocaríamos, llego una “racia” que eran operativos de la policía, en donde sin avisar, llegaban y detenían a todos los que estuvieran ahí, además de que de nuevo me golpearon, se robaron mi guitarra, ahí fue cuando dije, ya, hasta aquí llego el rock para mí.” Sergio Arau en una entrevista realizada en 2009 para el periodista de rock Rafa Martínez de www.riff111.com. 

jueves, 28 de septiembre de 2017

Mi momento con Serafín Espinal



Serafín Espinal fué el creador de la banda SAM SAM, una banda que nace a principios de los 90, cuando el rock mexicano comenzaba a tener un gran apogeo.

Mi primer encuentro fué interesante, pues estábamos en Naucalpan organizando con la banda un concierto en el Parque Revolución, en favor de la asamblea Zapatista, del EZLN en la zona norte de la ciudad y pues se armo una buena organización, pues se consiguió un templete, el audio y los instrumentos para que hubiera un buen concierto.

A medio día, unas horas antes de comenzar el concierto, se me acerco un "don", que me pregunto que cual sería el evento y quien se presentaría, obviamente ya le conteste y me pidió chance para que su banda también tocara, a lo que por supuesto accedí, pues lo importante era el boteo que se haría para la asamblea.

De pronto el personaje desapareció, supuse que iria por sus instrumentos y su banda, poco a poco se comenzaba a juntar la gente, honestamente no era mucha, pero pues si habia cierta afluencia, comenzaron las bandas, nada mas había 3 contempladas, pues tampoco habia mucho tiempo de permiso para llevar a cabo el evento en el parque.

Me subí al escenario, pues mi banda iba a comenzar con su presentación, de pronto, de una manera extraña, los rockers comenzaron a llegar como en mayor cantidad, algo inusual, pues a esas horas ya había tocadas en otros lados, aunque por supuesto fue benéfico para nosotros, pues la gente comenzaba a acercarse y esto causaba que aun mas gente llegara al lugar en donde insisto que lo importante era el boteo.

De pronto, ya en una cuestión fuera de lo normal, había mucha gente, se habían juntado en el parque Revolución mas de 500 chavos, evidentemente rockers, pues portaban playeras del "Especimen", "Liranrol", "Bostik", había punks y chavas rockers, comenzaron a bailar al ritmo de las rolas que les dábamos, cosa que nos causo mucho gusto. De pronto el repertorio había terminado y la gente seguía ahí, para mi fortuna, el señor del medio día ya estaba formado para tocar y pensé que serian una salvación.

Cual fuera mi sorpresa, cuando estos tres individuos subieron a tocar y la banda ya los ubicaba perfectamente, de hecho habia canciones que ya se sabían y tarareaban, bailando y haciendo un verdadero festival de rock, los organizadores simplemente no daban credito y estaban felices, pues la campaña estaba siendo un éxito.

De pronto este señor de la guitarra, de cabellera abundante, larga y negra, con una camisa de franela de cuadritos azules, se presentaba como Nachito de SAM SAM, e interpretarian una canción de su autoría, "Envenenaron a mi perro",  como se me iba a olvidar esa canción, era una maravilla de rola.

Fué asi como conocí a Serafín Espinal, un personaje, así con todas sus letras, con una vibra especial que jalaba banda, hacia que tuvieras una gran cercanía con el, sin si quiera conocerle.

Pronto nos encontramos en mas tocadas, alternábamos en los grandes festivales de Las Palapas o en la Arena López Mateos, ellos ya tenían dos o 3 discos, nosotros aun no.

Se termino mi época de músico y comencé en el medio de comunicación y el gusto fue saber que aquel señor del parque Revolución de 1996 aun seguía tocando, la primer entrevista que le realice fue en el Centro de Convenciones de Tlalnepantla, en un jefes de jefes del 2007, ahí platicamos de la importancia de apoyar al rock y de tener mas espacios profesionales como el de los Jefes de jefes, ademas de agradecer el apoyo de la banda que merece lo mejor.

Así por varios años, varias entrevistas, de hecho hay un acústico de Sam Sam realizado en las instalaciones de la estación, en donde la constante de las charlas era la banda, el rock, el respeto al escenario, el respeto al público, ese argumento de porque apoyar a las bandas nacionales.

Serafín fué siempre congruente con lo que pensaba y con lo que escribía, con lo que profesaba y lo llevaba a la práctica.

En una ocasión, en un evento en Queretaro, tuve la oportunidad de participar en la organización del evento y una de las misiones era acompañar a los músicos durante el lapso de su llegada a la subida al escenario, llego Sam Sam, Serafín Espinal se bajo de la camioneta, faltaban varias horas para que su presentación comenzara, pero el me dijo pues vamos de una vez, a lo que pensé, bueno, quiere ser participe del escenario, pero no, el ya sabía que debía atender a la banda, fueron 2 horas de estar tomándose fotos, repartir autógrafos, abrazar, besar, saludar a niños, niñas, adultos, punks, rockers, bebes, miles de regalos, discos del recuerdo, etc etc etc, un verdadero idolo, no hay mas, no se puede describir de otra forma.

Entendí que Serafín era un ídolo nacional, un parte aguas de la cultura subterránea del rock mexicano, que era sencillamente un icono del movimiento y que era querido, después de esa pasarela, llego el momento de subir al escenario, recuerdo perfecto que la primer canción a interpretar "Amor Ajeno", en cuanto el riff de la guitarra sonó, los mas de 3 mil asistentes, al unisono vitorearon la canción, me quede frío de la reacción colectiva, los gritos, la euforia y hasta el llanto, fue un momento sencillamente increíble, era algo inigualable.

Un día en una tocada, platicando con Serafín, se sincero y me contó que tenía problemas en el corazón, que lo estarían atendiendo para saber con exactitud que era lo que tenía, con esa cercanía, afinidad y confianza que siempre tuvo "Nachito" conmigo, no hice alarde, de hecho supe separar mi labor periodística de la personal, estas declaraciones eran personales.

Unos dos meses mas tarde, nos volvimos a encontrar y fué cuando de nuevo, me subió a su camioneta y platicando de todo un poco hubo dos temas centrales en la platica, el furor de un nuevo disco que ya estaba preparando con la banda y que lo tenía muy entusiasmado y que le habían diagnosticado "Parkinson", una enfermedad degenerativa y sin cura, únicamente control, para mi fué un gran golpe, pues siempre saber de enfermedades es estar a expensas de un sin fin de circunstancias.

La última vez que nos vimos y platicamos, hablamos de todo, del nuevo disco, de aquellas epocas cuando nos encontrábamos como músicos, de su salud, de sus hijos, del legado que dejaría en el rock y dentro de mi, supe que esa sería la última vez que nos veríamos.

Estuve presente en un par de homenajes en vida  en conciertos a beneficio, en el último grito rockanrolero, pero esa vez, esa platica, era una especie de despedida.

Serafín Espinal deja en nuestro corazón el legado de una vida dedicada al rock mexicano, con congruencia, con pasión, pero sobre todo con esa muestra de que quien busca algo con pasión, lo consigue.

Comenzar 2017 en aquel panteón en Naucalpan, con toda esa gente que asistió a su despedida, sencillamente es de esas cosas que nunca olvidas, asi como nunca olvidas la grandeza de personajes como Serafín Espinal.